"Hay un punto en que uno, no puede odiarse un solo día más.
Y urge declarar que ya esta bueno.
Que cualquiera que hubiera sido el pecado, la pena (a esa altura),
debería estar bien pagada.
Y que, vaya a saber uno por qué, cómo, quién y cuándo.
Pero ya basta.
Entonces, hay que pararse urgente en la punta del mástil más alto
de su propia historia; allá en el carajo de los carajos, y llorar."

— Fragmento de La culpa, Martín Ptasik